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Mostrando entradas de mayo, 2025

De tragedias grandes y pequeñas

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  La Pipi opina que todo se puede traducir al flamenco. Es el único idioma que entiende esta señora. Lo cierto es que ella traduce de mil amores, no como nosotras que a duras penas balbuceamos cuatro quejíos (nunca mejor dicho)....Sea como fuere, las traducciones, obviamente, son bastante libres pero siempre respetando la esencia del original, sea ficticio o basado en hechos reales, como es el caso que nos ocupa este año. Este fin de curso vamos a contar una historia muy trágica que sucedió hace 500 años (quinientos, sí) y que conmocionó lo suficientemente a Lope de Vega como para escribirla en verso casi 200 años después. Muy conmocionados seguimos y por eso en el siglo XXI la vamos a contar y bailar con la perspectiva de nuestra humilde escuela de barrio. Humilde pero, ojo, ambiciosa.  Obviaré el chorro de ensayos que llevamos y los que nos quedan, las nuevas aportaciones e ideas y, por tanto, pequeñas o grandes modificaciones que está sufriendo el montaje según ...

Cuando nadie nos ve...

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  No está bonito brindar con agua. Pero está precioso celebrar nuestra Pipiescuela con un piscolabis, sobre todo, tras nuestra actuación frenética de hoy en el teatro municipal Juan Rodríguez Romero de Dos Hermanas, el pueblo de Melody, esa artistaza injustamente denostada y vilipendiada en Eurovisión.   Cada año, por mayo, participamos en un festival de escuelas de danza flamenca de nuestro municipio. Media horita donde resumir lo mejorcito del año previo. A la Pipi no le gusta estrenar hasta fin de curso (nos queda un mes únicamente y ya cunde el pánico por supuesto). No se pueden desvelar las coreografías primorosamente ideadas en un festival conjunto. Lo que se viene en breve se merece un estreno como Dios manda.    Pero volvamos a lo de hoy: la versión reducida del Aladín del pasado curso con su genial genio, sus pizpiretas duendecillas, sus guardias, su baile español, su danza del fuego, sus protagonistas enamorados....en fin, un espléndido y...

Sin rebujito no hay pataíta

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  MariCámara,  la nueva Potrita de Jerez, se viene arriba (a ella no le hace falta que le toquen mucho las palmas) y me obliga a salir ahí, en medio de todo el mundo a bailar un amago de pataíta en MI caseta. Antes yo era una persona anónima. Después del jueves de feria ya no, y es por culpa de las jarras del rebujito (unas cuantas que cayeron antes de que llegaran los gitanos a deleitarnos con su arte). Supongo que como es feria y en feria se hace mucho el ridículo, pues no cuenta tanto. Y es que desde hace un tiempo, mi mundo se divide en dos tipos de personas: las que son flamencas (como Potrita) y las que lo quieren ser (como yo). Otra que se atrevió (y triunfó) fue mi Martillito, sentida y escuchando la letra. OLE. Dice Adelantada que llevamos 80 actuaciones y 250 clases y seguimos sin tener NPI. Va a tener razón en lo que a mí respecta, claro. Pero mientras haya rebujito, mantengo la esperanza y regreso a las clases con la cabeza gacha y la falda de ocho vola...