Sin rebujito no hay pataíta


  MariCámara, la nueva Potrita de Jerez, se viene arriba (a ella no le hace falta que le toquen mucho las palmas) y me obliga a salir ahí, en medio de todo el mundo a bailar un amago de pataíta en MI caseta. Antes yo era una persona anónima. Después del jueves de feria ya no, y es por culpa de las jarras del rebujito (unas cuantas que cayeron antes de que llegaran los gitanos a deleitarnos con su arte). Supongo que como es feria y en feria se hace mucho el ridículo, pues no cuenta tanto. Y es que desde hace un tiempo, mi mundo se divide en dos tipos de personas: las que son flamencas (como Potrita) y las que lo quieren ser (como yo). Otra que se atrevió (y triunfó) fue mi Martillito, sentida y escuchando la letra. OLE. Dice Adelantada que llevamos 80 actuaciones y 250 clases y seguimos sin tener NPI. Va a tener razón en lo que a mí respecta, claro. Pero mientras haya rebujito, mantengo la esperanza y regreso a las clases con la cabeza gacha y la falda de ocho volantes. 

  Quejío 2.0 tuvo a bien reunirse en feria para poner en práctica cuatro poses y tres movimientos pero sobre todo, para hacer nueva terapia de grupo que no puede quedar relegada a la cena anual de Navidad. Había que poner remedio y buen remedio que se le puso con aliños variados y un cuñao que nos jaleaba y nos traía almendritas periódicamente con las jarras. 

  Las tardes de feria son lo mejor, con su luz que ya no deslumbra, su paseo de caballos y la vista panorámica desde una caseta que hace esquina y tiene barandilla para cuando se pone a rebosar de gente, pasemos las bebidas afuera sin perder calor humano ni comba flamenca. A la feria hay que ir todos los días que aguante el cuerpo y el bolsillo porque nunca sabe una cuando va a saltar la liebre. Hay días tranquilos, días locos, días de no salir de la caseta y días de querer salir corriendo....pero si no vas, te puedes perder esos momentos mágicos e irrepetibles que asoman sin avisar: ese dicen que tus esquinas las ronda el viento, el marido que se arranca, el reencuentro con amigos de siempre, el de vivan las mujeres guapas y los hombres sencillos, la flamenca japonesa que luego ves en IG, una sevillana lenta bailada con todo el sentido, las risas cómplices con las niñas, el jamón a cualquier hora...

  Cada año un poquito menos de vergüenza y un muchito más de jeta porque la vida pasa demasiado rápido 🚄 y no conviene perder el compás.

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