El poder de las ondas
No sé ustedes, pero yo la pose de arriba de nuestra Pipi la encuentro simple y llanamente perfecta. Se han fijado en los pies, esos brazos, esas manos, la linea de su cuerpo, la cara...?? Se queda una sin adjetivos y con la mandíbula desencajada. Anonadada, hipnotizada y petrificada. Así he salido de la última clase, además de mojada tirando a empapada que no me entraba el pantalón. Me hubiera ido en bragas pa mi casa pero una ya no tiene edad de exhibiciones gratuitas y de mal gusto. Eso sí, el peinado impoluto.
Hablemos del peinado, distinguido lector. Porque este año toca raya a un lado, ondas al agua y caracol con consecuencias gravísimas para madres de bailaoras y alumnas en general. El pánico se masca por las redes. La gente compra cabezas on line para ensayar y hacer tutoriales. La gomina ha desbancado a la laca. La pinza larga se ha hecho fuerte. Los comercios chinos están haciendo su agosto. Giorgi® ya cotiza en la bolsa de Nueva Yollll. La oreja izquierda se ha rebelado y yo parezco la vieja del visillo.
Asombrosamente, las ondas tienen un poder transformador impensable: de repente la Awela es una cigarrera antigua y deslenguada que baila por Alegrías en la Fábrica de Tabacos. Si hay que enseñar la pierna, se enseña y si hay que fumarse un puro de talco .... sujétame el cubata porque me he venido arriba y yo ya, de aquí al domingo, no soy Cordobesa, sino del mismísimo barrio de la Viña, caletera y comparsista, descarada y de mecha corta. Y lo más importante: más flamenca que Lola Flores.
Hoy me he vestido con toda la parafernalia cigarrera para el ensayo general y cuando me he visto en el espejo es cuando he empezado a creérmelo. Así como suena. Empodera el vestuario de tal forma que, una, teatrera por afición, admiradora de los clásicos y flamenca por empeño, se ve embriagada por el humo del cigarro, el aroma a jazmín y el sonido de una guitarra que alterna dos compases binarios con tres ternarios....
Y, aunque fue cansado el largo viaje, ya se vislumbra la meta de cada junio con su mezcla de nostalgia y alivio, de objetivos cumplidos, milímetros de avance, centímetros de retroceso, sufrimiento y goce, crecimiento y satisfacción. Un año más con el grupo que se sigue nutriendo con nuevas y preciosas incorporaciones. A Quejío le cabe tó porque Quejío es una red fuerte aunque elástica que disfruta aprendiendo y compartiendo mucho más que bailes.
El Domingo culminamos. Y Viva Cai, pisha!!!
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