La cuesta de enero
Tenía una mezcla de desidia y pánico a volver a la rutina de las clases....se me ha hecho muy largo el break navideño que no sé si han sido tres o cuatro semanas. Quería recordar un par de días antes de volver la única coreografía nueva que hemos de mantener hasta final de curso y es que ni de la melodía me acordaba. Luego llega el momento y me sorprendo con lo que yo llamo memoria de cuerpo y me explico: suena la copla, vas mirando al resto, sobre todo a La Pipi, y se te mueven las piernas y los brazos sin conciencia real, sin tener que pensar los pasos. Una suerte de iluminación. Un milagro postnavideño. ¿ Un golpe de suerte?. Maravillada estoy y lo comparto con mi vecina de puesto, MariCámara.
La magia dura poco. Se evapora en cuanto Baltasar (y Lipassam) se aleja de nuestra vista y ya suenan las cornetas de Pasión por la esquina de la calle Trajano. Con prisa pero sin pausa (sí, no me he equivocado, CON prisa) pasamos del espumillón al incienso sin solución de continuidad. Búscate en YouTube la bulería de San Román, que te vaya sonando. 😳😳😳. Ojo que se llama bulería, como oís, una marcha de cornetas a todo trapo. Como siempre me quedo en bragas (en sentido figurado), patidifusa y ojiplática. A mí se me nota todo mucho. Aunque no hable. Y mira que hablo....casi siempre para decir inconveniencias. Pero a lo que vamos: marcaje, pose, acento y drama se avecinan peligrosamente, amigas flamencas. Hay que mentalizarse y poner cara de sufrimiento para meterse en el papel. Enseguida sufriré sin fingir y entonces mucho mejor, más natural.
Las destacadas de nuestro Quejío van a ejecutar unos lances energéticos y a contratiempo mientras el resto del rebaño marcamos la base rítmica con meneo de miembros superiores y alta probabilidad de rotación, quién sabe si también traslación. Drama y jondura, ole la flamencura. Fascinada me hallo y motivada a la par. Justo lo que necesitaba para doblegar la cuesta de enero emocional. Y que tampoco hace tanto frío, señora, y que la gripe no me ha alcanzado tampoco este año y que no he cogido ni medio kilo en las fiestas. Total, que estoy pa comerme.
Aunque la bulería de San Román nos va a acompañar un par de meses hoy os cuelgo unas Alegrías, porque yo, analfabeta flamenca, no entiendo de palos ni de compás pero cuando escucho unas Alegrías se me pone la carne de 🐔 pollo y una sonrisa en el alma.
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