Ya llegó la fiesta


  Qué bonita la escuela casi al completo dándolo todo en el fin de fiesta del Cascanueces flamenco de la Pipi. Otro año más y seguimos cumpliendo. Ya no soy del team nuevas (aunque sigo siendo del team torpes 😂). El trabajito que me cuesta salir airosa. Esta vez, ni el vodka caramelo atemperó esa sensación en la boca del estómago. Antes era yo más despreocupada con los estrenos.... más del team fluídas/está perfecto/pues yo estoy contenta. Ahora soy más del team  preocupada/concentrada/responsabilizada. 

  Están las niñas de Quejío exultantes tras nuestra actuación. La verdad es que creo que ha resultado mejor que en cualquiera de los ensayos previos. Pues yo tengo una sensación agridulce. Contenta pero no entusiasmada. Será que soy Virgo....o será que la responsabilidad no me deja disfrutar al cien por cien. Salgo de la mano de Martillito del escenario  tras la actuación y nota el tembleque que tengo (aparte de la taquicardia). Le digo que es la tensión acumulada. Esa mano significa mucho para mí. La mano de Martillito, el entusiasmo de LaCantante, el abrazo de Adelantada, la pachorra de MariCámara, la sonrisa dulce de LaPeque (qué bonito baila esta niña), la charla tranquila con Prudencia... Son más que gestos, una manera de expresar la unión que tenemos en el bendito Quejío. 

  Con el momento ratones 🐭🐭🐭🐭 casi me estalla la cabeza🤯. Qué montaje más original con una música que, como siempre a priori ni es flamenca ni se le parece. Estas cosas son las que marcan la diferencia en los festivales de La Pipi, que a creativa, pocos le deben ganar. Y qué decir de la Marquesa, una señora que se echa a la espalda un espectáculo completo y pone al público a cantar y a cogerse de las manos en un acto de hermandad ante mi atónita mirada y mi mandíbula inferior a la altura de las rodillas 😵. Yo a mi Marquesa le paso toda la droga que necesite. 

  Mi marido, el reputado flamencólogo, no se entera de nada de la historia. Me pregunta después quién era el soldado y qué pintaba en la trama 😂😂😂. Se sentaron en la penúltima fila, así de atestado estaba el patio de butacas. Le echo la mirada ratonil pero me da penita y le cuento el Cascanueces de pe a pa. Pero qué se puede esperar de un señor que no sabe que el 8 de Diciembre es fiesta nacional ni qué se celebra....y que cada vez que salimos con sus amigos, en el coche, me pide que le recuerde el nombre de las mujeres de cada uno. En verdad que llevo un peso grande sobre mis espaldas, de ahí la chepa. 

  La noche previa tuvimos nuestra cenita navideña y terapéutica con fotos nubladas como nuestro cerebro tras el vino y las copas. Hay que dosificarse, me digo a la mañana siguiente mientras hago caca por tercera vez. Sin embargo, mereció la pena. Siempre la merece....





  


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