Jardilín (o el parvulario)


  El trasiego de niñas en Quejío es de coña marinera. Ayer se presenta por las buenas la Chiquitapiconera. Un ser fluído flamenco (igual que la del cuadro de arriba pero va en 🛴) que se pasa de un grupo a otro como el que pasa de Stradivarius a H&M y después a Zara o Mango en un centro comercial una tarde de sábado. Se va probando cosas a ver qué le queda mejor. La Chiquita era Esencia, fue después de Triana y, de momento, se queda con nosotras para unirse a las aventajadas tipo Adelantada, la Cantante y Yomequedo y hundirnos en la miseria al resto. Que conste que yo estoy encantada de que el grupo se nutra de gente con calidad flamenca, así sube el nivel y yo puedo bailar en tercera fila para que no se note mucho el pataje que gasto.

  Estas adquisiciones juveniles nos están arruinando la media de edad menopáusica que era a lo que yo aspiraba. La supuesta clase de Adulto Flamenco nivel Indeterminado ha dejado de ser adulto definitivamente desde el punto y hora en que tengo una compañera, LaPeque, cuya madre es más joven que yo, va a tutoría de la niña y no la deja venir a la cena de 🎄 Navidad. Y eso que no nos conoce. Si nos conociera, no la dejaba ni que fuera a la misma clase 😂😂. El grupo dejó de ser adulto en el momento en el que la mitad de la clase tiene aún el trapo pegado al culo (expresión de mi madre que no vais a encontrar en Google); o sea, de la generación Z o millenial con suerte. Yo soy de la generación X (casi Boomer) como Martillito, MariCámara y Taconesgrises. Amigas, siento comunicaros que estamos en franca minoría y conviene empezar a manejar términos como cringe, crush, me renta, en plan, NPC, random, de chill, trolear y bipolar. Es una cuestión de pura supervivencia: un nuevo argot, algo de animal print, ortodoncia y dominar la técnica del contour facial. Me agoto sólo con pensarlo. 

  Lo siguiente es el flashmob por el día del flamenco, en breve en un lugar emblemático de Sevilla. Jardilín de va de excursión un rato.....las niñas tienen que llevar autorización de los padres. Me ofrezco a falsificar firmas y llevarles la merienda. A cambio espero compasión, paciencia y que me empujen la silla de ruedas evitando los adoquines. 


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