Así cosía, así, así...


  Las flamencas también cosen. Cuando no hay más remedio, claro. Si es que tu madre te ha enseñado aunque sea unas nociones básicas: coser un dobladillo o un botón. Una es hacendosa aunque costurera marrullera porque no uso dedal (que es un sacrilegio en el mundo de la alta y la baja costura)🤷🏻. Liadas con el vestuario volvemos a crear OTRO grupo WhatsApp multitudinario para hacer el pedido de ropa con las nenitas de Esencia y las elevadas de T de Triana. Muy entretenido, sobre todo para Martillito que ha cogido la voz cantante en esta cuestión antes de que tengamos una subida de tensión inoportuna de ya sabemos todos quién. El grueso de la operación ha culminado exitosamente a falta de cuatro detalles que estamos dirimiendo actualmente. Yo misma me hallo modificando una capa que pesa 5 kg para hacerla más ligera y amable para el baile. Coso a mano porque no tengo máquina ni sabría utilizarla. Dos horas llevo hoy y dos eché hace un par de días pero estoy satisfecha con el resultado. Pues sí, este año llevo capa y mucha ropa debajo para sudarla bien a finales de junio (¡¡¡ya tenemos fecha y cartel!!!!) con la fresca del recién estrenado verano. El fin de curso debería ser en Enero si te vas a poner terciopelo y doble manga. Ahí lo dejo. El año que viene voy a proponer hacer El lago azul versión flamenca, para poder salir en pelota, que es lo que en verdad apetece a 38°C (y algunas de Quejío secundarían la propuesta con gran estusiasmo.... las conoceré yo...)

  Como la historia, Fuenteovejuna, está ambientada en el medievo, LaMarquesa, me apremia a estudiarme las tres temporadas de Isabel (la Católica) en Amazon Prime y observe detenidamente los atuendos, peinados y aderezos de la época. Yo, obediente como una colegiala de primaria sin TDAH, la bombardeo con fotogramas de personajes relevantes y discutimos peinados y complementos. Entre coser y estudiar series televisivas he desechado por completo las siestas en junio y mi cuerpo lo nota. Mi cuerpo y mi mente. Mi mente, por cierto, y a pesar de las neblinas propias de la menopausia de una señora como yo, no para. El cerebro lo tengo sobredimensionado a fuerza de melodías, coreografías, seguimiento de pedidos a SHEIN, ideas nuevas sobre los diálogos que me salen a borbotones como una tubería rota, fechas de ensayos, y la vida ya de por sí acelerada de una madre de familia que trabaja fuera de casa. Lo bueno es que ya no me pilla esta avalancha fuera de juego, después de estos años, sino mentalizada, mineralizada y medicada 🤣🤣. 

  La Pipi nos envía audios motivadores por si no lo estamos lo suficiente. No nos hacen falta, estamos entregaditas a la causa doble efe que es nuestro único objetivo real y alcanzable de esa inmensa lista que nos proponemos a principios de año (perder peso, dejar de fumar, aprender inglés y averiguar si la bandeja de poliespan del pollo se recicla en el contenedor de los plásticos). DOBLE EFE  está ya en el horno casi pa sacarla y echarle unas papas por lo alto. Ya veréis que rica nos sale....

  

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