Soñar flamenco
Dicen que cuando uno sueña en otro idioma es cuando empieza a dominarlo. Tardé años en soñar en inglés, y eso que vivía allí rodeada de hijos de la Gran Bretaña. La primera noche que soñé en inglés me desperté con un subidón importante. No es que yo domine el inglés.....no domino casi nada de este mundo, en realidad; pero mira, ciertamente a aquellas alturas del cuento ya no me estresaba hablar ni enfrentarme a cualquier situación en ese idioma. Así que yo diría que si sueñas en otro idioma es porque ya estás cómoda en aquel.
El caso es que al volver a casa dejé de lado el inglés y me metí en esto del flamenco para sacarme una espinita que tenía clavada desde joven. El fregao en el que me he metido es de órdago porque soy una inconsciente y no le doy muchas vueltas a las cosas. Sobre todo las importantes, ahora que lo pienso. Me dan como unas certezas repentinas, así de vez en cuando. Me pasó cuando conocí a mi marido. Me pasó cuando decidimos tener un hijo. Me pasó cuando nos mudamos al extranjero e hicimos un cambio de vida radical. A ver....aprender a bailar flamenco no diría que es determinante en mi vida. Lo que sí es fascinante, divertente y transformador. Todo un descubrimiento que yo sospechaba levemente que podía ser enriquecedor. No me equivoqué. Estoy en una etapa disfrutona en la que cualquier cosa es un regalo maravilloso: la magia de esa farruca, las miradas cómplices de las compis, la confianza (!!!!) que ha depositado en mí La Pipi (ella también es bastante inconsciente), la sonrisa abierta de Humilladora5, el cante y la música que nos acompaña en cada clase (este año no me canso de oírlas por más que se repitan) y la fabulosa sensación de que me suenen los pies por una vez.
Termina la clase de hoy y algunas chicas de la siguiente hora nos preguntan...."oye, ¿cuántos años hay que bailar para hacer eso que hacéis?"....madre mía, pienso.... qué cosas pasan en la vida....oigo esas palabras, la awela Playmobil, y me ha dado el mismo subidón que aquella primera vez que soñé en inglés. Porque evidentemente, no domino, ni se acerca, pero sí estoy cómoda y no me da miedo bailar. Respeto, sí. Muchísimo. Pero ya miedo no. Es un regalazo inesperado y me marcho a casa canturreando.
Llevo muchas noches repasando en mi cabeza las coreografías cuando ya apago la luz de la mesilla de noche y me duermo contando pasos y tarareando al compás. Otro día hablamos de lo nerviosa que me pone no ir a compás. Hoy no, hoy estoy flotando y puede que cualquier noche de éstas sueñe flamenco 💃🏼💃🏼💃🏼
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