Al turrón
"Llega la Navidad con sabor de mazapán, de piñón, de nueces y de paz..." De un anuncio publicitario del año catapún me viene la cantinela estos días de descanso que entretengo con decorar la casa adecuada al tiempo que se nos viene y comenzar con las compras de Reyes. Pongo el árbol y me topo con ese adorno de arriba tan especial. El tacto de la madera es tan sugerente....paso mis dedos por los nombres de cada una y, a la par, veo sus caras, sus sonrisas, adivino sus adentros. Distintas pero iguales. Así somos todos. No me quiero poner nostálgica pues no es mi estilo. Prefiero el chascarrillo, la provocación, la ironía y reírme de todo. Hasta de mí misma. Así, mi cabeza salta al ensayo general del jueves pasado.
Una ya sabe de qué van estos ensayos, la adrenalina que se gasta, la ansiedad que provoca en la mayoría y lo mal que lo pasa doña Pipi. Así que llego mentalizada, tarde y sin vestir. Soy una provocadora pero en esta ocasión tengo justificación. Mis compis están enmoñadas, repintadas, perfectas. Las nuevas miran con estupefacción cómo se desarrolla la velada: revoleo de chiquillas, repetición de números, instrucciones varias, afonía de la directora, TACONAZOS para mandar guardar silencio. Doña Pipi aguanta mordiéndose la lengua porque lo que le sale en verdad es cagarse en toda la parentela de los distintos grupos. Pero no lo hace. En su lugar fulmina con la mirada a las provocadoras (éstas sí lo son) de T de Triana que salen al escenario para cagarla bien. Mientras tanto, yo que avisaba a las nuevas de lo que iban a flipar, he quedado en ridículo y balbuceo unas cuantas excusas. Tampoco es para tanto, me digo. Acaban de montar la bulería y en los días que quedan la convertirán en una delicia. Lo que han bailado con bata de cola se lo han inventado, creo, jajaja. El primer ensayo general es para fijar posiciones, cronometrar, organizar las entradas y salidas y memorizar el orden de los números. Y ese objetivo se ha cumplido. Lo de pulir los bailes lo dejamos para el 14, que será el ensayo general en Entrenúcleos. Ahí sí que sí tiene que salir perfecto. Así que, al turrón, señoras, porque ya estamos en capilla.
PD, me gustó mucho ver al pequeño Ketama con su melena repeinada patrás
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