La modista y los chinos


   Houston, tenemos un problema: se nos cae la falda. Seguramente es porque estamos como sílfides. Natural, tanto ejercicio no hay  serranito que lo compense.

"....Ya, pero es que es una falda a medida, sólo falta que me la pise en el escenario y me despiporre allí toíta..... Vamos a ver, es que la tela es elástica y con ocho volantes que lleva, tiene mucho peso y resbala......Entonces ¿qué hacemos?..... Pues que nos la arregle la modista...... ¿Te refieres a esa señora que va a su bola?.......Pues claro, la que nos las ha hecho......¿Y estará a tiempo?......      ...........   ........" 

  Nadie contesta pero todas pensamos lo mismo. Ante los acontecimientos que se avecinan y acongojadas por si ocurriera lo peor, Rubiales toma la iniciativa y crea OTRO grupo WhatsApp (eran pocos grupos y parió la abuela -otra abuela, no yo-). Lo bautiza como Gabinete de crisis, un nombre soberbio. [Sólo comparable al de sieteherniasdiscales que se ha puesto una madre a sí misma en el grupo wsp Sevilla baila a Velázquez (el del espectáculo de este año)].  Me descojono cuando veo el nuevo grupo un viernes a las 10 de la noche. Mañana es el fin de curso. Las faldas hay que recogerlas a mediodía. Yo trabajo mañana hasta las 7 de la tarde. Otra vez que tengo que bailar sin probarme la falda. La última vez nos pusimos un cinturón y nos doblamos la cintura. Mujeres de recursos. Esta vez la falda no se me cae, en realidad, milagrosamente me cierra y el diafragma termina necrosado de la presión. 

  A la modista no se le puede tocar tanto la moral porque se ve que no le agrada hacer los arreglos pertinentes a la buena señora. Y además opina que estamos gordas, que se nos marca la barriga y las bragas por ese motivo, no porque a la tela, por más que quieras, no se le puede meter más porque ya no da más de sí. Por eso no se puede ir sin faja, amigas flamencas. Sobre todo si tenéis una modista rencorosa. Volveremos a intentar en Septiembre el arreglo definitivo. Enviaremos de representante a Martillitopilón que es la que impone más.Yo del grupo Gabinete de crisis no me salgo hasta que esto se quede resuelto. 

  Parte del vestuario nos lo hace la modista sincera, pero la gran fábrica del mundo, China, nos provee a menudo de prendas y complementos. Las camisas solemos pillarlas  en SHEIN, por ejemplo, cosa que me enerva porque siempre he sido una vieja prematura a causa de mi nombre y lo que me gusta, en realidad, es ir a El Corte Inglés a pasar la tarde probándome trapos que puedo tocar. 

 Instalalar las App de este tipo de empresas en el móvil me ha tocado un poquito los geranios porque rara vez compro on line, pero llevo un año que da miedo. En resumen, que odio estas plataformas pero he tenido que claudicar por la futura gloria de  Quejío y porque la fama cuesta, y, aunque ya hemos empezado a sudar, parece que no lo suficiente. Yo no recomiendo comprar on line la ropa. Da muchos quebraderos de cabeza porque hay que consensuar el modelo (las camisas de manga larga respetan el escenario igual que las orejitas tapadas), que haya tallas para todas y que la entrega esté a tiempo (y siempre falla una de las tres porque así funciona la Ley de Murphy). Lo mejor es la calidad de los productos, pura fibra sintética, ideales para poner a prueba a los desodorantes más endiosados del mercado.

  Para los complementos tenemos al chino vip del barrio: flores, peinas, corales y abanicos. Un despliegue impresionante que nos abastece periódicamente aunque de calidad muy mejorable. En Sevilla baila a Velázquez al ponerme unas de las peinas, me quedé con media en la mano y las púas clavadas en el pelo. Tuve que salir asimétrica al escenario, con tres en un lado de la cabeza y dos en el otro 🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️

  Entre unas prendas y otros complementos, nos estamos haciendo un fondo de armario la mar de apañado. Cuando seamos famosas  nos hará  el vestuario completo Juana Martín y no habrá que elegir entre susto o muerte. 

  

  Es tu querer (Antonio Reyes)

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