Noches de verano
La ya tradicional convención anual de cerveceras flamencas (menos una oveja negra que toma bebidas sin gas y sin alcohol) ha tenido felizmente lugar en una terraza agradable del barrio. Se trata de repasar el curso en tres minutos y vomitar el resto de nuestras complejas vidas en las tres horas restantes. Todo bien regado con zumo helado de cebada y unos platillos para engañar al estómago. Tengo que reconocer que mi estómago y todo que le sigue no tienen un pelo de tontos y esta mañana he pagado intestinal y puntualmente los excesos de la noche previa. Gustosamente pago ese precio ya que mereció mucho la pena el reencuentro entre AuroraVargasysuprima, MartillOte, Noestoymucatólica, Lisiadallevounaño, Heridaenlaplaya y Melopasotodoporelforro (nuevos aunque transitorios motes de las protagonistas de la noche). A punto de comenzar las vacaciones, esas en las que huyes del infierno climatológico y cambias a escenarios más amables cuyo valor más preemine...