El Compás
Esto del flamenco es de lo más variadito. Hay palos pa aburrir. El primer año, como somos de inicial, nos entretienen con el "un dos, un dos tres, cuatro cinco seis, siete ocho nueve diez" y otra vez "un dos, un dos tres...." Nos ponen un audio de un nota con voz profunda diciendo los tiempos y una percusión de fondo marcando el compás. Eso es 12/8 (doce tiempos de corchea), el compás de la bulería entre otras....que viene a ser el abc del flamenco. En Jerez me da que la población nace ya con el compás aprendido, y los gitanos tres cuartos de lo mismo pero el resto de los seres humanos lo tenemos que aprender. Un curso entero pa "interiorizar" el maldito compás. Y luego está el cantaor....que a veces el compás se lo pasa por el arco y te dice la profe: "hay que escuchar la música para saber cuándo arrancarse". EA. Y tú con cara de póker.
Evidentemente nos pasamos semanas que si no nos marca ella la entrada no hay manera. La cosa tiene castañita y urgen medidas graves. Me pongo bulerías en el móvil mientras guiso, sintonizo Radio Olé en el 🚗, le busco el compás al centrifugado de la lavadora, he llegado a visualizarme en el tablao a lo Pastora Imperio (comienzan las fantasías animadas). Sin embargo la realidad te da un guantazo en el espejo de clase: no me suena que la gran Pastora tuviera joroba ni cara de estreñida.
Pero volvamos al compás, esa cosa innata de los tocados por la suerte de haber nacido en ciertos sitios, esa cosa que se educa a base de mucho oído y empeño. Sin compás no hay duende, creo yo. Duende no tengo pero, por la gloria de mi padre que compás voy a tener.
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